La Medicina rara vez alcanza alguna certeza

Frederik y Joelving. New York, 25 de octubre de 2012.

La próxima vez que los resultados de una investigación le dejen boquiabierto, pensando que son demasiado buenos para ser ciertos, podría tener razón.

Una revisión de la suerte que corrieron los ensayos clínicos más resonantes revela que el 90 por ciento de los efectos de los tratamientos comenzaron a desvanecerse en nuevos estudios.

“Si se consideraran literalmente, esos enormes efectos deberían cambiar la práctica médica cotidiana y la salud pública”, dijo el doctor John Ioannidis, de la Facultad de Medicina de Stanford, California. “Nuestro análisis sugiere que lo mejor es ver si esos resultados se reproducen o no”, agregó.

Ioannidis ya había ocupado titulares con investigaciones que habían demostrado que nuevos ensayos clínicos suelen contradecir estudios previos, lo que se llama “efecto de deterioro”.

La nueva revisión, publicada en Journal of the American Medical Association, abarcó más de 3000 revisiones a investigaciones de la prestigiosa ONG Cochrane Collaboration.

Uno de cada 10 ensayos de esas revisiones había demostrado un gran efecto terapéutico (positivo o negativo) la primera vez. Pero los informes de hallazgos resonantes suelen partir de ensayos pequeños, no tan confiables, que suelen proporcionar resultados extremos atribuibles al azar únicamente.

A medida que se acumula más información, comienzan a acercarse al resultado promedio, lo que algunos estadísticos llaman “regresión a la media”.

De las decenas de miles de comparaciones terapéuticas analizadas, una sola (una intervención respiratoria en recién nacidos) demostró causar una reducción confiable y significativa de la mortalidad.

De modo que, para el autor, lo indicado es considerar los nuevos estudios como si fueran un grano de arena. Aconsejó: “Hay que ser saludablemente escépticos ante los hallazgos de balas de plata, curas perfectas y grandes efectos en medicina”.

El equipo halló también que, a diferencia de los estudios con resultados más moderados, los ensayos clínicos con grandes hallazgos solían tener en cuenta valores de laboratorio como la densidad ósea o la presión, que están asociados con resultados (fracturas y ACV) y son fáciles de determinar.

Además, son más accesibles para la industria farmacéutica que los resultados.

Eso no significa necesariamente que los fármacos que corrigen los valores de laboratorio tendrán los efectos deseados en la salud, según explicó el doctor Andrew Oxman, del Centro Noruego de Conocimiento para los Servicios de Salud. Opinó que hay que comprender que la medicina puede salvar vidas y reducir el sufrimiento, pero siempre con efectos secundarios y beneficios más modestos.

FUENTE:  Journal of the American Medical Association, online 23 de octubre de 2012. © 2012 Thomson Reuters.

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