El estado ha demostrado ser uno de los mayores productores de noticias falsas (fake news) en la crisis del coronavirus.

RESUMEN DE RESULTADOS DEL ANÁLISIS

1. En el pasado (desafortunadamente contrario a un mejor conocimiento institucional), la gestión de crisis no ha desarrollado instrumentos adecuados para el análisis y evaluación de riesgos.

2. Los efectos observables y los efectos de COVID-19 no revelan evidencia suficiente de que, en términos de efectos sobre la salud en la sociedad en su conjunto, sea más que una falsa alarma.

La peligrosidad de COVID-19 fue sobreestimada (no más de 250.000 muertes por COVID-19 en todo el mundo, durante cuatro meses, contra 1,5 millones de muertes durante la ola de gripe 2017/18).

3. El hecho de que la supuesta falsa alarma permaneció sin ser detectada durante semanas se debe esencialmente al hecho de que el marco aplicable para la acción del equipo de crisis y la gestión de crisis en una pandemia no contiene ningún instrumento de detección adecuado que active automáticamente una alarma e inicie la terminación inmediata de las medidas.

4. El daño colateral ahora es mayor que el beneficio aparente.

5. El daño colateral (completamente inútil) causado por la crisis de la corona ahora se ha vuelto gigantesco.

6. Las infraestructuras de crisis son las líneas vitales de las sociedades modernas.

7. Las medidas de protección ordenadas por el Estado, así como las diversas actividades e iniciativas sociales, que como medidas de protección originales causan daños colaterales, pero ahora han perdido todo significado, siguen vigentes.

8. Los déficits y fracasos en la gestión de la crisis han llevado a la comunicación de información incorrecta y, por lo tanto, han provocado la desinformación entre la población.

AUTOR: Editores de la revista. 9 de mayo de 2020. FUENTE Y ANÁLISIS COMPLETO: Tichys Einblich.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.