“Dicen que la muerte caminaba hacia la Ciudad Perdida cuando se encontró con otro caminante que iba en la misma dirección. 

El caminante le pregunta:

Mi Señora, ¿a donde va y a qué va?

– Voy a la Ciudad Perdida, porque tengo que provocar una epidemia para matar a mil de sus habitantes.

Pasados unos días y realizado el trabajo, la muerte vuelve por el mismo camino. A medio recorrido se encuentra otra vez con el caminante conocido.

– Mi Señora, le dice el caminante, el otro día me dijo que iba a matar a mil de los habitantes de la Ciudad Perdida y resulta que han muerto cien mil. ¿Cómo puede ser esto?.

– Yo solo hecho mi trabajo, le responde la muerte, yo he matado a mil personas.

– ¿Y el resto?.

– El resto… ha muerto de miedo”.

LA INOCULACIÓN DEL MIEDO

Si abrimos bien los ojos, si el pánico no nos maneja, podemos ser conscientes del cambio y oportunidad que, como semilla, toda crisis trae.

A partir de ahora la expresión emocional (besos, abrazos) va a estar bajo sospecha o incluso se volverá peligrosa.

es la primera vez que se ha retransmitido una epidemia en directo, hora a hora, minuto a minuto, en tiempo real.

Todo esto tendrá sus consecuencias a corto o medio plazo.

Quizás algún día se demostrará que el virus no mata tanto como el miedo, la angustia, la depresión y el aburrimiento desvitalizador, que puede acabar con la vida de muchas más personas.

MILES DE MILLONES DE MICROORGANISMOS INTERNOS Y EXTERNOS

Los virus, las bacterias y los hongos, como microorganismos que son, conviven dentro de ese sistema infinitamente más complejo que es el ser humano.

Los virus sólo se vuelven patógenos cuando hay algún factor ambiental antinatural que los desestabiliza. Y uno de ellos puede ser el abuso de antibióticos o de medicamentos en general.

En el hueco o vacío creado, pueden multiplicarse, sin ningún control, virus y hongos supuestamente patógenos.

LAS VERDADERAS PANDEMIAS

Con esta “creada” pandemia del coronavirus, tapamos las verdaderas pandemias.

Esta supuesta epidemia no “matará” a tanta gente.

Pero estos casos, tan humanamente sangrantes, no se han diagnosticado como pandemias.

Aquí, en nuestro país, las epidemias no tienen su origen en la inanición sino en la sobrealimentación, la contaminación, el estrés, la falta de descanso y el analfabetismo emocional, entre otros.

DIVIDE, AÍSLA Y VENCERÁS

Esta pandemia del miedo, tan bien orquestada, está favoreciendo la aparición del pensamiento único: ¡Hay que acabar con el virus! ¡Quédate en casa en beneficio de todos! Llegando a decir que aislarse en casa es la mejor vacuna.

Por eso es recomendable hacer un “ayuno de noticias”

El sentimiento de humanidad y el alma de grupo está fuera de lugar.

El Dr. Juan Gérvas, especialista en epidemiología y salud, es crítico, como lo soy yo, con las medidas de aislamiento impuestas, y no elegidas por consenso. El Dr. Gérvas dice textualmente en Acta Sanitaria:

“Desde el principio se han implantado medidas sin fundamento científico, como cuarentenas forzadas de millones de personas, bloqueo de aerolíneas y controles en aeropuertos, cierre de fronteras, suspensión de comunicaciones, uso de mascarillas y otras medidas, con total ignorancia de las dinámicas del pánico”.

En este momento estoy en casa, confinado, en estado de alarma; peor que en lo que en mi juventud llamaban estado de excepción. Pero era otro el que mandaba; decían que era un dictador. Ahora con la excusa del virus, dictan otros. Pero no, no son dictadores; solamente te dictan lo que tienes que hacer… en beneficio de todos (¿o de unos pocos?).

Algún día saldrán a la luz los verdaderos hacedores de esta plaga social y los beneficiados por ello.

Todos tenemos en el recuerdo la famosa epidemia de la gripe A, de hace más de 10 años. Según nos decían, iban a morir decenas de miles de personas en poco tiempo. Desde mayo de 2009 hasta marzo de 2010 hubo 318 defunciones confirmadas por “virus pandémico”.

Tanto revuelo de la gripe A para esto. Tanto miedo y amenaza que ocasionó muchas menos muertes que el tabaco o que el alcohol. No dejes que te inoculen más “historias para no dormir”.

LA SALUD ES UNA CONQUISTA PERSONAL Y SOCIAL

Ahora más que nunca, se vuelve imprescindible informar de forma realista, sin magnificar o agrandar lo que está ocurriendo. 

Pero el miedo atenaza, anula, somete…, y una sociedad asustada, retroalimentada por el ambiente psicoemocional y social contaminado en el que nos hallamos inmersos, corre el riesgo de ceder y finalmente entregar su libertad a cambio de una “supuesta” seguridad.

Estos días estamos absorbiendo, orgánica y psicoemocionalmente, tal cantidad de miedo, sobre todo los niños y niñas, que son los más vulnerables a esto, que quizás el año que viene, la sociedad no ponga ningún tipo de reparo a campañas masivas de vacunación (esperemos que no lleguen a ser obligatorias) en la falsa esperanza de blindarse contra los “virus invisibles”.

Pareciese que la salvación estuviese en el sistema sanitario público, que como buen padre, es el que vela por todos y tiene todo el poder, y al que todos debemos agradecer, sin hacer crítica, aunque en lo profundo esté en crisis y bancarrota, y a punto de desbordarse por el uso y abuso del mismo.

NUESTRA SALUD NO DEPENDE DEL SISTEMA SANITARIO NI DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA 

Nuestra salud no depende de la industria farmacéutica ni depende del sistema sanitario.

Actualmente perseguimos hasta la muerte a todo tipo de microbios, con un exceso de higiene con substancias químicas (a veces más perjudicial que necesario) y medicamentos “anti”,

perdiendo de vista que cualquier germen (virus, bacterias, hongos), sólo germina cuando encuentra las condiciones adecuadas para ello.

Obviando que quizás también,

el abuso de medicamentos, (además de ser la tercera o cuarta causa de muerte), puede provocar alteraciones graves entre los microorganismos, propiciando la aparición de gérmenes más o menos patógenos y/o “mutantes”.

MOMENTO DE REVISAR Y RESTAURAR

Con la actual crisis, a día de hoy, 19 de marzo de 2020, se ha visto la vulnerabilidad del actual sistema sanitario. Por ello

considero necesario una revisión de este sistema de salud que está basado, casi en un cien por cien, en luchar contra la enfermedad en vez de favorecer la salud.

Sin darnos cuenta cuando le ponemos el anti, le damos más fuerza, más poder, a aquello contra lo que luchamos.

Nuestro sistema médico, anclado en luchar contra la enfermedad, ya hace tiempo que reconoce que, el uso y el abuso de antibióticos está produciendo el grave problema de las resistencias a los antibióticos y la aparición de bacterias “mutantes”.

Es el momento de revisar, repasar y restaurar un sistema sanitario en crisis y desbordado.

Es momento de implantar una real educación para la salud desde las escuelas infantiles hasta las facultades de medicina y demás profesiones sanitarias.

Y para terminar y si tuviese la suerte de que las autoridades me leyesen les diría:

con el confinamiento no mataréis al virus, porque es parte del ecosistema al que pertenecemos, la vida, pero estáis a punto de matar las ilusiones de la gente.

AUTOR: Dr. Karmelo Bizkarra Maiztegi, Director Médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe. FUENTE: Zuhaizpe. 19 de marzo de 2020.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.